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Cristian Jamett, presidente de AFAUNAP: “Necesitamos una carrera académica transparente y con reglas claras”

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Jorge Silva, tesorero de AFAUNAP: “Una universidad sin carrera académica debilita su aporte a la sociedad”

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Ceferino Castro, secretario de AFAUNAP: “La cohesión del cuerpo académico es también la cohesión de la universidad”

Solicitud de incorporación a AFAUNAP

Actualidad

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El encuentro organizado por la directiva de AFAUNAP convocó a decenas de docentes, permitió recuperar un espacio en desuso de la Casa Central en Iquique y reactivó la reflexión sobre la necesidad de mejorar las condiciones de la vida académica. La instancia también puso en relieve la importancia del bienestar laboral, evidenciando la carencia de áreas adecuadas para el estamento docente y su desarrollo profesional.


Una actividad de camaradería se realizó con motivo del Día del Trabajador y la Trabajadora y fue organizada por la Asociación de Académicos y Académicas de la Universidad Arturo Prat (AFAUNAP). La jornada tuvo lugar en el cuarto piso de la biblioteca institucional en la Casa Central en Iquique, acondicionado especialmente para favorecer el encuentro entre integrantes del cuerpo académico.

La instancia buscó promover la convivencia y el fortalecimiento de vínculos, en un contexto marcado por la actual escasez de espacios adecuados para la interacción cotidiana. Además, permitió generar un ambiente propicio para el diálogo y la construcción de comunidad al interior de esta universidad estatal.

La jornada se desarrolló en un entorno cuidadosamente preparado, con ambientación musical, diseño lumínico y animación en vivo que acompañaron el encuentro. El lugar incorporó mobiliario adecuado, una decoración detallada y una propuesta gastronómica variada, generando un espacio acogedor que invitó a la conversación y al esparcimiento. La producción estuvo a cargo de un equipo especializado en eventos, lo que permitió brindar una experiencia de alto nivel a las y los asistentes.

Déficit de espacios y vida académica fragmentada

Uno de los factores que motivaron la actividad es la falta de áreas destinados al encuentro académico. En la práctica, gran parte del profesorado desarrolla actividades cotidianas —como el almuerzo— en oficinas individuales o en espacios pensados principalmente para estudiantes, lo que limita la interacción entre pares.

Esta situación dificulta el intercambio, la colaboración interdisciplinaria y la cohesión institucional, afectando la vida universitaria más allá de lo estrictamente laboral.

En ese marco, el presidente de AFAUNAP, Dr. Cristian Jamett Pizarro, enfatizó la importancia de avanzar en mejores condiciones para el estamento académico. “En un día así, cuando se conmemora el Día del Trabajador y la Trabajadora, es importante considerar que una universidad no puede existir sin el estamento académico, por lo que es fundamental contar con espacios dignos para sus actividades”, dijo.

La ambientación de la terraza del cuarto piso de la biblioteca permitió recuperar temporalmente un lugar en desuso, transformándolo en un entorno hermoseado, acondicionado y adecuado para el encuentro y la conversación.

Fortalecer comunidad desde lo cotidiano

El tesorero de AFAUNAP, Jorge Silva, destacó el valor de este tipo de instancias para la vida universitaria. “El carácter comunitario de las relaciones humanas no puede ser abandonado, porque es desde ahí donde nacen el acuerdo, el diálogo y la fraternidad que nos permiten construir en conjunto. Siempre es una alegría reunirnos y generar espacios de encuentro más allá de las exigencias laborales”, expresó.

Asimismo, subrayó el sentido de la conmemoración. “La fecha es para dignificar nuestro trabajo. La labor académica y la producción de conocimiento son fundamentales para el desarrollo del país, y celebrarlo en un encuentro fraterno es parte de ese reconocimiento”, enfatizó.

Desde la experiencia de los asistentes, la académica María Isabel Trillo, de la Facultad de Ciencias Humanas, valoró la iniciativa y su organización. “Es un evento muy significativo, bien preparado, donde se nota la preocupación por generar un momento de esparcimiento, compartir y relajarnos. Se agradece el cuidado en cada detalle”, afirmó.

También destacó el potencial del espacio utilizado. “Es un lugar muy adecuado para este tipo de encuentros y es importante rescatarlo. Puede transformarse en un punto de diálogo y compañerismo. Es muy necesario”, precisó.

Un desafío que trasciende la jornada

La experiencia evidencia la necesidad de habilitar de forma permanente espacios para el estamento académico. Más allá de su carácter puntual, la actividad instala un desafío institucional: integrar la dimensión comunitaria como parte del desarrollo universitario.

En esa línea, la presidenta de AFUNAP y consejera universitaria, Patricia Lara, también valoró la instancia. “Es una oportunidad significativa para que académicas y académicos compartan y celebren su día, dignificando su labor, especialmente cuando se generan espacios para ello”, señaló durante su participación en el evento.

Desde AFAUNAP se destacó que este tipo de acciones contribuyen no solo a la convivencia, sino también a proyectar una universidad más integrada, donde el bienestar del cuerpo académico forme parte de su desarrollo.

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El dirigente plantea la necesidad de revisar las lógicas del llamado «capitalismo académico», reconocer diversas trayectorias y promover una cultura universitaria donde las y los docentes se atrevan a expresar sus opiniones sin temor, avanzando hacia una carrera académica transparente vinculada al desempeño y al desarrollo del territorio.


El debate sobre la carrera académica y sus criterios de evaluación se ha instalado con fuerza al interior de la comunidad universitaria. En ese contexto, el presidente de la Asociación de Funcionarios Académicos, Dr. Cristian Jamett Pizarro, abordó la necesidad de avanzar hacia un sistema más claro, con reglas transparentes y reconocimiento de distintas trayectorias, enfatizando que el proceso debe construirse desde la participación del cuerpo académico.

El dirigente señaló que existe un consenso amplio respecto a la necesidad de una nueva estructura de promoción académica, vinculada al desempeño y con incentivos claros para el desarrollo profesional.


“Uno de los principales logros es que todos y todas estamos de acuerdo en que necesitamos una nueva carrera académica que sea transparente y que entregue reglas claras sobre cómo yo me promuevo al interior de esta carrera. Pero además esa carrera tiene que estar acompañada de un compromiso de desempeño que se evalúe acorde al desarrollo y un mejoramiento del actual mecanismo plataforma de evaluación de este compromiso de desempeño y además tiene que estar asociado a remuneración. La idea es que sea un incentivo para desarrollarnos dentro de nuestra jerarquía académica”, afirmó Jamett.

DISCUSIÓN TRANSVERSAL

Asimismo, destacó la participación transversal del claustro académico, subrayando la diversidad de miradas presentes en la discusión.


“Asistió una gran cantidad de académicos de distintas facultades al claustro. La característica es que al ser interfacultades, creemos que se desarrolló una discusión transversal y horizontal entre colegas de distintas trayectorias académicas, que tienen más énfasis en la investigación, otros que han desarrollado una carrera académica más bien orientada a la docencia, hubo también aporte de cómo transversalizamos enfoques de género y también territorial”, expresó.

El presidente del gremio también se refirió a la necesidad de revisar los criterios dominantes de evaluación académica, especialmente en el contexto de las lógicas del denominado capitalismo académico. En esa línea, valoró la reflexión planteada durante el proceso por parte del Premio Nacional el Historia, Dr. Sergio González Miranda, quien estuvo presente en la instancia que reunió a académicos y académicas.


“Fue importante el aporte que hizo el Premio Nacional de Historia durante la apertura del claustro académico, porque de alguna manera rescata que tenemos que hacer convivir los dos criterios: criterios de productividad cienciométricos, etcétera, pero también criterios que tiene el quehacer universitario que a lo mejor no responden a estos criterios, pero que sí son un aporte al desarrollo académico, como el caso de los libros, como el caso a veces de las creaciones artísticas, etcétera”, precisó.

PROPÓSITO INSTITUCIONAL

A partir de esa reflexión, el dirigente planteó la necesidad de recuperar una visión integral del rol universitario.


¿Cómo recuperamos esta idea de un académico integral? Una academia integral, que haga investigación, que haga docencia, que haga vinculación y también actividad de extensión artística y gestión. Creemos que eso coincide con el propósito institucional de nuestra universidad que declara ser una institución orientada al desarrollo de los territorios”, sostuvo.

DISTINTAS TRAYECTORIAS

Respecto a la discusión sobre el peso de la investigación en la jerarquización académica, Jamett dijo que el sistema debe reconocer trayectorias diferenciadas, tomando como referencia modelos existentes en otras instituciones.


“Creemos que tiene que haber una carrera académica que represente, valore, reconozca las distintas trayectorias académicas. Como las tienen grandes universidades. La Universidad de Chile tiene una gran carrera académica, donde hay distintos perfiles: un perfil que es el perfil de investigador y creador, y hay otro perfil de docente. Y ambos tienen un reconocimiento, ambos están asociados a renta, ambos tienen una evaluación transparente y justa de su desempeño”, indicó.

El dirigente agregó que un reglamento inclusivo permitiría incentivar el perfeccionamiento académico y fortalecer el vínculo con el territorio.


“Este tipo de reglamento que sea inclusivo va a permitir constituirse en un incentivo para que los académicos puedan desarrollar sus procesos de perfeccionamiento, de mejorar su desempeño en el aula, de hacer una investigación que impacte en el territorio, etcétera”, afirmó.

SIN MIEDO AL DEBATE

Uno de los puntos más sensibles abordados fue el temor existente entre académicos para expresar opiniones en el debate institucional. En ese contexto, llamó a fortalecer la libertad de expresión y la deliberación universitaria.


“Es importante promover una cultura de que no tengamos miedo al debate, que no tengamos miedo a la libertad de expresión, somos una universidad pública, somos una universidad laica, somos una universidad orientada al territorio y sobre todo tenemos la obligación de promover, si es que no existe, el debate. Promover que los colegas, los académicos, académicas, expresen sus opiniones”, señaló.

En esa línea, mencionó la creación de la plataforma Prisma Público como un espacio para fomentar la discusión.


“Nosotros hoy día hemos creado una nueva plataforma que se llama Prisma Público, que justamente busca promover ese tipo de debate, promover ese tipo de opiniones, análisis en un contexto que falta debate, faltan opiniones”, explicó.

CARRERA OPACA Y POCO TRANSPARENTE

Finalmente, el presidente de los académicos abordó directamente el estado actual del reglamento vigente, señalando que requiere una actualización profunda.

“Sí tiene obviamente un reglamento de carrera académica. Pero en mi opinión personal, no represento necesariamente al gremio ni a la directiva, creo que es una carrera académica opaca, poco transparente, no hay criterios claros. Y es necesario tener una carrera académica transparente, con reglas, etcétera”, afirmó.

El dirigente añadió que los cambios deben responder a la evolución del sistema universitario y a la necesidad de mayor claridad en los procesos de promoción. “Existen muchos mecanismos, pero obviamente van cambiando las dinámicas y tienen que actualizarse, modernizarse”, concluyó.

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El representante del gremio analiza el proceso de discusión, el reconocimiento de diversas trayectorias académicas y la importancia de superar las lógicas del llamado «capitalismo académico».


El alcance del proceso impulsado desde la comunidad universitaria y la necesidad de consolidar una trayectoria docente formal es parte de la reflexión que efectúa el tesorero de la Asociación de Funcionarios Académicos y Académicas, Jorge Silva Améstica, en el contexto del debate sobre la carrera funcionaria y su relevancia para el desarrollo institucional.

Desde esta perspectiva, el integrante de la directiva AFAUNAP subraya que la discusión no solo se relaciona con aspectos normativos, sino también con la valoración integral de las distintas dimensiones del quehacer académico, incluyendo la docencia, la investigación, la creación artística y la vinculación con el medio. Asimismo, plantea la importancia de fortalecer la cohesión del mundo académico para avanzar en acuerdos que permitan proyectar el desarrollo institucional.

UNA DISCUSIÓN NECESARIA

En esta entrevista, el dirigente aborda además la necesidad de reconocer diversas formas de producción académica y cuestiona las tendencias que privilegian ciertos indicadores por sobre otras contribuciones al conocimiento, destacando el papel que puede desempeñar una universidad pública en la construcción de criterios más amplios y pertinentes.

EVALUACIÓN

—¿Cuál es su evaluación del reciente Claustro Académico realizado?

A mí me parece que esto no viene a culminar un proceso, sino que, muy por el contrario, viene a potenciarlo. La AFAUNAP viene hace varios años intentando posicionar el tema de la necesidad, de la urgencia de una carrera académica.

Las universidades se caracterizan no solo por ser una élite favorecida de alguna manera por contribuir al conocimiento, por construir conocimiento, sino que también por la necesidad que tienen las sociedades de que las actividades que tienen que ver con el conocimiento, con las diferentes disciplinas científicas y con la creación artística estén concentradas en una parte de la población que se dedica de manera exclusiva a eso y que es reconocida por eso.

RECONOCIMIENTO

Cuando nosotros carecemos de una carrera académica, perdemos ese reconocimiento al interior de las sociedades y las sociedades empiezan a prescindir del conocimiento que generan las disciplinas científicas y de la creación que generan también las distintas artes.

Entonces, es muy valioso que nuestra universidad pública, la universidad pública más importante de la región, cuente con una carrera, con una trayectoria que le permite al mundo académico acrecentar las contribuciones que hace en términos de conocimiento y de creación a la sociedad local, a la sociedad regional.

TRAYECTORIA

Cuando nosotros lo planteamos, planteamos esta necesidad hace casi ya tres años. Como AFAUNAP hemos venido bregando por ser una voz más dentro de la discusión de la academia respecto de los requisitos que tiene que tener una carrera académica, respecto de las trayectorias que son validadas y reconocidas tanto por la comunidad interna, al interior de la universidad, como por el territorio, la comunidad externa.

Y hemos logrado eso, en el año 2025, participar de una mesa en la que están diferentes voces de nuestra comunidad universitaria, y como gremio de académicas y académicos ser una voz más, un interviniente, un organismo con opinión al interior de aquello.

COHESIÓN Y ACUERDOS

Sin embargo, también ello requiere siempre volver a nuestra base, a nuestra comunidad de origen, que es reflexionar, dar cuenta del avance de ese proceso y de los obstáculos que también muchas veces se van presentando.

Creemos que en el actual contexto es preciso fortalecer los espacios de cohesión social, y este gremio especialmente siempre se ha caracterizado por ser un espacio de alta cohesión. Hoy día lo hemos vuelto a demostrar, y espero que seamos capaces de presentar y defender con fuerza los acuerdos que aquí se han logrado generar.

PROYECCIÓN INSTITUCIONAL

Y en el corto plazo podamos contar, este año 2026, con una carrera académica que ha sido discutida y que ha sido acordada por todo el mundo académico, por los más de 300 académicos y académicas que son parte de la Universidad Arturo Prat.

—¿Cómo se entiende que la institución, con décadas de historia, aún no tenga una carrera académica definida?

Bueno, nuestra universidad, como otras universidades, también ha sobrevivido con algunos sucedáneos de carrera académica. Con decretos y con otros instrumentos normativos que permiten tener determinadas jerarquías, etcétera, pero ello no ha implicado tener un cuerpo robusto que sea ampliamente discutido y que efectivamente genere incentivos tanto a la generación de conocimiento como a la creación.

INDICADORES

En nuestra comunidad académica evidentemente es muy sensible la opinión, es muy extendida respecto de la necesidad de reconocer todas las labores de un académico o de una académica. Pudimos apreciar también cómo diferentes actividades académicas merecen y requieren de reconocimiento por parte de la comunidad.

No solo la generación de papers y de artículos súper bien indexados, porque son parte del concepto que llamamos «capitalismo académico». También existe falta de incentivo para escribir libros, por ejemplo, o capítulos de libros.

VALORACIÓN

Tiene mucho más valor tanto en términos de reconocimiento como de estatus la publicación de papers que tienen 15 o 20 páginas, que son resultados parciales muchas veces de investigaciones, más que una obra completa como un libro o un capítulo de libro.

Nosotros queremos hoy día volver a remirar ese mundo académico y sus producciones. Y queremos reconocer la importancia que ha tenido la formación de profesionales en esta región.

CONSTRUCCIÓN DE CONOCIMIENTO

Eso ha sido fundamentalmente por la presencia de académicas y académicos, quienes han dedicado buena parte de su vida a la docencia universitaria, a la vinculación con el medio, a la gestión académica, lo que ha implicado construir programas formativos, validarlos y revalidarlos en este mundo que requiere de acreditaciones y sellos.

Pero además se requiere cultivar el saber. El acervo académico no solo se genera, sino que también se cultiva cuando se socializa, cuando se repite, cuando es parte de la conversación.

TODOS LOS TALENTOS

La docencia también es eso, y nuestra comunidad quiere una carrera académica que reconozca todos los talentos. No solo aquellos que están premiados por este sistema que llamamos «capitalismo académico».

Y una manera de tensionar esa realidad es que una universidad pública sea capaz de reconocer aquello que no está siendo suficientemente reconocido por estas tendencias que son globales, además, no son solo nacionales.

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El dirigente de las y los docentes de la casa de estudios aborda la participación democrática, la inclusión de todas las voces y la importancia del proceso colectivo para fortalecer la carrera académica y el desarrollo institucional en la Universidad Arturo Prat (UNAP).


En el marco del debate sobre la carrera académica y los mecanismos de participación al interior de la universidad, el secretario de la Asociación de Funcionarios Académicos y Académicas, Ceferino Castro, reflexiona sobre los principios que han orientado el proceso impulsado desde la comunidad docente. Sus planteamientos ponen énfasis en la participación amplia, la construcción colectiva de acuerdos y la necesidad de fortalecer la cohesión institucional.

Desde esta perspectiva, el dirigente subraya que la democratización no solo se expresa en los objetivos, sino también en la metodología utilizada para recoger propuestas y transformarlas en insumos para la elaboración de un reglamento académico más representativo. Asimismo, destaca la importancia de integrar a académicos asociados y no asociados, junto con asegurar condiciones de transparencia y legitimidad en el desarrollo del proceso.

En esta entrevista, Castro aborda además la relevancia de la cohesión del cuerpo académico frente a los desafíos institucionales, resaltando el rol de la docencia, la investigación, la vinculación con el medio y la gestión universitaria como dimensiones fundamentales para el desarrollo de una universidad pertinente y conectada con su entorno.

DEMOCRACIA PARTICIPATIVA

—¿Cómo se ha garantizado que las propuestas surgidas en las unidades académicas lleguen con fidelidad a la mesa de redacción?

Respecto a esto, la democratización —o el ejercicio democrático— se hace real y efectivo en la metodología que se está utilizando y que se pretende aplicar en esa oportunidad. Esto significa que cada una de las mesas realizó propuestas de mejora o de incorporación de nuevas ideas en lo que será el reglamento académico. Estas ideas posteriormente son debatidas en un plenario. En ese espacio participan todos, de modo tal que cada propuesta no se pierda, sino que más bien sea complementada e incluso se puedan agregar nuevos elementos durante la discusión.

Entonces, la participación es democrática porque todos tendrán la misma posibilidad de explicar sus nuevas ideas y también la posibilidad de incorporarlas dentro de un acuerdo común, como parte de la propuesta del nuevo reglamento académico.

Finalmente, una comisión redactora tomará todas estas ideas y las transformará en un documento formal, el cual será presentado a las distintas entidades, como la rectoría, la comisión que está elaborando el nuevo reglamento y, por supuesto, también al Consejo Universitario.

DIVERSIDAD DE VOCES

—¿Qué importancia tiene para la Secretaría de la asociación que en este proceso participen tanto académicos asociados como no asociados?

Indudablemente, esta es una oportunidad única en la cual los académicos, sean o no asociados, pueden participar activamente. Es fundamental porque, posiblemente, el día de mañana también estarán involucrados en la definición de cómo queremos proyectar la universidad en el corto, mediano y largo plazo. En ese sentido, la universidad tiene un rol fundamental frente a la sociedad, y con ello también el rol del académico resulta clave en esa relación con el entorno social. Por lo tanto, no podemos hacer una distinción entre quién es asociado y quién no, porque el objetivo es otro. Se trata de avanzar hacia ese ideal común de universidad.

En consecuencia, lo importante es que todos y todas puedan participar de una forma libre y espontánea.

TRANSPARENCIA

—Desde el punto de vista administrativo y de fe pública, ¿qué mecanismos aseguran que este Claustro sea un proceso legítimo y transparente?

En realidad, no se trata de un mecanismo aislado, sino de una dinámica institucional. Y es justamente ese proceso el que asegura que la actividad sea transparente y legítima, ya que surge a partir de una propuesta que la Asociación presentó en la comisión correspondiente. Esta propuesta fue respaldada tanto por la comisión como por la autoridad universitaria.

Luego, este planteamiento pasa por un proceso interno en la directiva del gremio, la cual analizó y propuso una forma de llevar adelante esta iniciativa. Posteriormente, se presenta a la asamblea, donde es conocida, discutida y finalmente fue aprobada. En paralelo, la universidad, a través de la Dirección de Docencia, autoriza la participación tanto de académicos asociados como no asociados en este proceso de discusión del reglamento académico. Prueba de ello es que se han entregado las facilidades necesarias para que quienes participen en el claustro puedan reorganizar sus compromisos y así ser parte activa de este proceso.

PROCESO MULTIDISCIPLINARIO

De esta manera, se configura un proceso que tiene continuidad y seguimiento, entregando garantías desde su inicio hasta su desarrollo. Se realiza una invitación pública a todos los académicos de la universidad, incluyendo las sedes, y se habilitan distintos mecanismos de participación.

La característica principal de este proceso es que es participativo y presencial, lo que permite que las ideas y propuestas —tanto de asociados como de no asociados— se conozcan de manera pública, abierta y transparente. Además, es un proceso profundamente multidisciplinario, ya que participan académicos de distintas facultades, en realidad de toda la universidad, lo que le otorga una mayor amplitud de criterios y perspectivas.

EXPECTATIVA DE UNIDAD

—¿Cómo espera que este proceso fortalezca la cohesión del cuerpo académico frente a los desafíos institucionales?

Indudablemente, es un elemento importantísimo, porque la cohesión del cuerpo académico implica también la cohesión de la universidad como institución. Esa cohesión se construye en torno a principios y propósitos fundamentales, especialmente en relación con el propósito que la universidad ha manifestado y que busca llevar a la práctica.

Esto tiene que ver con algunos elementos clave. Por ejemplo, la docencia, que es un componente fundamental y probablemente el más relevante dentro del quehacer académico. Esto se explica porque no solo estamos enfrentando situaciones, sino que estamos formando personas: estamos transformando jóvenes y adultos que llegan con expectativas de futuro en un profesional capaz de responder a los desafíos de la sociedad y del país.

El otro ámbito es la investigación, en sus distintas fases y expresiones. Por un lado, la investigación científica aplicada, y por otro, aquella que se relaciona con las ciencias más duras. En ambos casos, la investigación es relevante porque constituye una de las formas principales de generar nuevos conocimientos, lo que forma parte esencial de la misión universitaria.

VINCULACIÓN

En tercer lugar, está la vinculación con el medio. Esto se refiere a la capacidad que tenemos como universidad de impactar el entorno inmediato, el territorio en el cual estamos insertos. Nosotros estamos presentes en distintas regiones: en Tarapacá, en Antofagasta, en Santiago, Arica y Victoria. En cada uno de estos espacios, la universidad debe ser capaz de tener algo que decir y algo que hacer. La universidad tiene que responder a las preguntas y a los problemas que plantea su entorno cercano, y esa respuesta debe surgir desde el conocimiento, desde la ciencia y desde la perspectiva académica. Pero, además, debe ser una respuesta coherente, creíble y confiable. El desafío, por tanto, no es solo tener una opinión, sino tener una opinión fundamentada, respaldada por el ámbito científico y académico.

GESTIÓN

Finalmente, está la gestión universitaria, que se vincula con la sustentabilidad de la institución. Esta sustentabilidad es la que permite generar las condiciones necesarias para el desarrollo académico: la tranquilidad para enseñar, para investigar, para vincularse con el medio y también para formar y desarrollarse como académico o académica.

TERRITORIO

Todo esto debe permitir responder a los desafíos del entorno, del territorio, del país, e incluso proyectarse más allá de nuestras fronteras. Entonces, la cohesión del cuerpo académico tiene múltiples dimensiones. En ese sentido, podemos afirmar que la cohesión del cuerpo académico es también la cohesión de la universidad, de la comunidad universitaria y, en definitiva, de una institución sana, capaz de responder de manera pertinente a su entorno inmediato, especialmente en la región donde estamos insertos.

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El Longino difunde en su edición de este lunes 30 de marzo la histórica jornada de deliberación de la Universidad Arturo Prat que tuvo la participación del Premio Nacional de Historia, Dr. Sergio González Miranda. El análisis profundiza en la propuesta surgida desde el cuerpo académico de la UNAP para reformar la carrera docente, abordando la tensión entre la productividad investigativa, el compromiso con el territorio y el fenómeno del «capitalismo académico».

Claustro académico de la UNAP impulsa histórica propuesta para transparentar la carrera docente

Académicos de las cinco sedes de la universidad elaboraron una reforma técnico-participativa que busca reglas claras de ascenso, equilibrio entre docencia e investigación y una gobernanza más democrática.

En una jornada que fue definida como un punto de inflexión para la educación pública del norte del país, el cuerpo académico de la Universidad Arturo Prat concretó en Iquique una propuesta técnico-participativa destinada a redefinir las normas que regularán su trayectoria profesional, sus sistemas de ascenso y los criterios de jerarquización al interior de la casa de estudios. El encuentro, desarrollado en el Hotel Gavina, reunió a representantes de las cinco sedes de la institución —Arica, Iquique, Antofagasta, Santiago y Victoria— en un ejercicio inédito de deliberación interna que buscó dar forma a una reforma integral del Reglamento de Carrera Académica.

La cita no fue solo una reunión gremial ni una asamblea administrativa más. Lo que se instaló sobre la mesa fue una discusión de fondo respecto del tipo de universidad estatal que quiere proyectar la UNAP en un momento especialmente sensible de su desarrollo institucional. Con un nuevo proceso de acreditación en el horizonte y la inédita incorporación del área de investigación dentro de esa evaluación, los académicos pusieron sobre la mesa una tensión que desde hace años cruza a las universidades públicas del país: cómo equilibrar la exigencia por productividad investigativa con la docencia de aula, el trabajo territorial y la misión pública que históricamente ha marcado a las instituciones regionales.

Ese fue precisamente uno de los ejes más visibles del claustro. La demanda de una carrera académica más clara, justa y coherente con la realidad de la universidad surgió como una respuesta a la percepción de ambigüedad normativa que, según los convocantes, ha dificultado durante años los procesos de promoción, evaluación y reconocimiento del trabajo docente. La reforma propuesta busca dejar atrás esas zonas grises y establecer un sistema transparente, con criterios definidos y comprensibles para toda la comunidad académica.

La jornada tuvo además una dimensión simbólica y conceptual de alto nivel con la participación del Premio Nacional de Historia, Dr. Sergio González Miranda, quien ofreció una charla magistral titulada “La Carrera Académica en su Laberinto”. Su intervención entregó un marco reflexivo que superó la contingencia normativa y se instaló en una pregunta mayor: cómo preservar el sentido profundo de la universidad pública en tiempos marcados por lógicas de competencia, productividad y estandarización.

Ante el plenario de académicos y académicas, González sostuvo que la carrera docente de hoy enfrenta desafíos muy distintos a los de hace tres décadas. Según planteó, las presiones que hoy pesan sobre la labor universitaria provienen, en gran parte, desde fuera de la propia comunidad académica, lo que obliga a revisar con seriedad los mecanismos de evaluación y promoción para evitar que la esencia del trabajo universitario quede subordinada a parámetros puramente instrumentales.

En ese marco, advirtió sobre los riesgos de extremar criterios asociados a lo que definió como “capitalismo académico”, una lógica que puede terminar desdibujando el ethos universitario y reduciendo la vida académica a la simple acumulación de indicadores.

Sus palabras tuvieron especial eco en un claustro que precisamente buscaba recomponer equilibrios. El historiador insistió en que, si bien el desarrollo de proyectos científicos y la investigación son fundamentales, no pueden desplazar ni disminuir el valor del quehacer pedagógico ni de la vinculación con el medio. En una universidad estatal y regional, señaló, los indicadores deben responder también al compromiso con el país y con los territorios, no solo a métricas estandarizadas de producción.

Ese planteamiento fue recibido como una validación del debate que atraviesa hoy a la UNAP, especialmente en un escenario donde la acreditación puede tensionar las prioridades institucionales hacia el ámbito investigativo, relegando otras dimensiones sustantivas del trabajo universitario.

La propuesta trabajada en Iquique fue impulsada por la Asociación de Funcionarios Académicos y Académicas de la UNAP, AFAUNAP, que convocó a esta instancia con un enfoque deliberadamente distinto al de los tradicionales encuentros gremiales. En vez de concentrarse en demandas corporativas inmediatas, la organización puso el acento en la gobernanza de las trayectorias académicas y en la necesidad de construir una arquitectura normativa que dé certezas a quienes sostienen la formación superior en regiones.

El presidente de AFAUNAP, Dr. Cristian Jamett, planteó que el principal valor del encuentro fue abrir un espacio de democratización interna donde las opiniones pudieran expresarse sin temor y donde la discusión no estuviera capturada por una mirada única sobre el desarrollo universitario. A su juicio, el debate permitió avanzar en consensos respecto de una necesidad compartida: contar con una carrera académica transparente, con reglas claras de promoción y con compromisos de desempeño evaluados en función del desarrollo regional, asociados además a incentivos para la jerarquía.

Esa definición no es menor. Supone reconocer que una universidad pública situada en regiones no puede medir de la misma forma todas las trayectorias académicas ni reproducir sin más modelos pensados desde centros metropolitanos. La exigencia de desempeño, plantean los impulsores del claustro, debe conversar con la realidad territorial, con la misión institucional y con los distintos aportes que realizan los docentes, tanto en investigación como en docencia, extensión y articulación con el entorno.

Jamett también relevó el mecanismo de resolución que se proyecta para esta propuesta. Indicó que la discusión promovida por AFAUNAP no pretende sustituir los órganos formales de gobierno universitario, sino fortalecerlos mediante una participación más robusta y desde la base.

En ese sentido, señaló que la instancia llamada a resolver esta materia es el Consejo Universitario, precisamente por tratarse de un órgano elegido democráticamente, de carácter triestamental y reconocido por el nuevo estatuto institucional. Ello da garantías de respeto a la institucionalidad y asegura una gobernanza más robusta, donde la deliberación amplia y transversal sea la antesala de acuerdos que sean protegidos legítimamente por todos y todas.

Uno de los aspectos más valorados del encuentro fue, precisamente, el carácter transversal de la conversación. Académicos y académicas de distintas sedes, disciplinas y trayectorias participaron de una discusión horizontal que, según los organizadores, permitió incorporar miradas diversas y enriquecer el documento final con enfoques de género y perspectivas territoriales.

La intención es clara: no es posible tener una carrera académica “de espaldas” a la institución donde las reglas sean impuestas como una estructura ajena, sino elaboradas desde la experiencia concreta de quienes viven el trabajo universitario en sus diversos contextos. Es, por tanto, una discusión relevante sobre el futuro de la educación superior estatal fuera de Santiago.

La UNAP, por su despliegue territorial y por su historia, ocupa una posición singular dentro del sistema universitario chileno. Tiene presencia en varias ciudades y una responsabilidad directa con territorios que enfrentan brechas estructurales, desafíos productivos propios y demandas sociales que obligan a pensar la educación superior más allá del aula.

Esa es la mirada que el claustro buscó resguardar: que el trabajo de aula, la vinculación con el medio y el aporte regional de los académicos de regiones no sea una nota marginal en una evaluación diseñada bajo un estándar centralista, sino el núcleo sobre el cual se construye el prestigio institucional y el aporte que el Estado hace a las regiones.

Por ello, la intervención de voces como la del Dr. Sergio González adquirió una dimensión estratégica. Cuando advierte sobre el riesgo de vaciar de contenido el ethos universitario en nombre de la productividad, está planteando una pregunta que no solo interpela a la UNAP, sino a todo el sistema público de educación superior. ¿Desea una universidad regional técnica que solo rinda cuentas de indicadores globales o una universidad con identidad, arraigo y un compromiso con el desarrollo local?

El claustro realizado en Iquique parece haber optado por esta segunda vía. Desde AFAUNAP, el secretario Ceferino Castro puso el acento en la legitimidad del proceso participativo, destacando que el documento emanado del encuentro no es una imposición, sino el resultado de una construcción colectiva. 

A su vez, el tesorero Jorge Silva remarcó que contar con reglas claras es un requisito básico para otorgar estabilidad a la vida académica y permitir que los docentes distribuyan sus esfuerzos en docencia e investigación con mayor tranquilidad y proyección. La estabilidad, en este caso, no debe leerse solo en clave laboral. También tiene una dimensión institucional profunda.

Cuando los mecanismos de ascenso son poco transparentes o aparecen sujetos a interpretaciones cambiantes, se erosiona la confianza interna, se resiente el clima organizacional y se debilita la planificación de largo plazo. Por el contrario, una normativa clara y consensuada permite ordenar expectativas, reducir arbitrariedades y fortalecer el sentido de pertenencia, especialmente en instituciones donde la dispersión territorial puede volver más complejos los procesos de coordinación.

El documento técnico surgido del claustro será entregado formalmente a la Rectoría y al Consejo Universitario de la UNAP como la postura oficial del estamento académico. Se trata de un paso relevante para establecer una comunicación interna en una propuesta institucional concreta, llamada a ser discutida en los reglamentos más sensibles para la vida universitaria.

Junto con ello, la asociación informó que habilitó su plataforma Prisma Público, en el sitio prismapublico.cl, como canal oficial para el análisis y repositorio de las conclusiones de esta jornada, en una apuesta por la transparencia frente a la comunidad universitaria y regional.

La decisión de dejar registro público del debate y de sus resultados también muestra una voluntad de elevar el estándar de la discusión universitaria. No se trata solo de acordar nuevas normas, sino de hacerlo bajo criterios de publicidad, participación y trazabilidad, elementos cada vez más importantes en instituciones que buscan fortalecer su legitimidad interna y externa.

En la práctica, los organizadores sostienen que una carrera académica con reglas de ascenso transparentes puede tener efectos directos en la calidad de la formación de estudiantes y en el vínculo de la universidad con su entorno.

La lógica es sencilla: cuando los docentes cuentan con certezas sobre su trayectoria, sus evaluaciones y sus posibilidades de crecimiento, disponen de mejores condiciones para concentrarse en la excelencia académica, en la innovación pedagógica y en el desarrollo de iniciativas con impacto regional. En otras palabras, mejorar la carrera docente no es solo una demanda del estamento académico; también puede convertirse en una herramienta para fortalecer la misión pública de la universidad.

Ese es, quizá, el principal trasfondo político e institucional de la jornada vivida en Iquique. El claustro no solo redactó una propuesta reglamentaria. También dejó planteada una visión sobre la universidad que la comunidad académica sale a defender en medio de exigencias crecientes, procesos de acreditación más complejos y tensiones entre productividad, docencia y compromiso territorial.

En esa discusión, la UNAP parece haber dado una señal clara: la excelencia no puede construirse a costa de la identidad, ni la modernización universitaria puede significar el abandono de la función pública que define a una institución estatal en regiones.

Lo ocurrido en el Hotel Gavina marca así un precedente significativo para la educación pública del norte del país. Porque más allá del articulado específico que termine adoptando el nuevo Reglamento de Carrera Académica, el verdadero valor del proceso radica en haber devuelto a los propios docentes un rol activo en la definición de las reglas que ordenarán su futuro profesional. Esa participación, lejos de ser un gesto simbólico, puede transformarse en una herramienta clave de gobernanza en un escenario universitario dinámico, marcado por la incertidumbre y los desafíos del desarrollo docente.

Es un paso que otras instituciones del sistema regional observan con atención. En un contexto donde la discusión sobre la autonomía académica y la autonomía regional se cruzan de manera inevitable, lo experimentado en la UNAP abre una nueva etapa del debate educativo, con miras a un futuro de mayor desarrollo académico para Tarapacá. En una universidad regional, esa opción no es solo un método. Es también una declaración de principios.

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Con la participación magistral del Premio Nacional de Historia, Sergio González Miranda, la asociación de docentes (AFAUNAP) efectuó en Iquique un claustro inédito que definió las bases para reformar el reglamento interno de jerarquización en sus cinco sedes. El documento técnico busca equilibrar las exigencias de acreditación con la realidad de la docencia, el compromiso territorial y alertar sobre los riesgos de extremar criterios propios del denominado «CAPITALISMO ACADÉMICO».


IQUIQUE.— En una jornada calificada como un hito para la educación pública del norte del país, el cuerpo docente de la Universidad Arturo Prat (UNAP) concretó el diseño de una propuesta técnico-participativa para definir las reglas que regirán su trayectoria profesional y sistemas de ascenso. El encuentro, realizado en el Hotel Gavina de Iquique, contó con la voz de las cinco sedes de la institución (Arica, Iquique, Antofagasta, Santiago y Victoria).

El objetivo central del Claustro fue redactar una reforma integral al Reglamento de Carrera Académica, buscando sepultar la ambigüedad normativa y establecer un sistema de jerarquización transparente. Esta instancia tuvo especial relevancia debido al próximo proceso de acreditación institucional, donde por primera vez la UNAP acreditará el área de Investigación, factor que ha tensionado la prioridad de los ascensos en desmedro de la docencia de aula y el impacto territorial.

El Premio Nacional de Historia, Dr. Sergio González Miranda, durante su charla magistral en el claustro académico UNAP.

SERGIO GONZÁLEZ: PRESERVAR EL «ETHOS» FRENTE AL AVANCE DEL CAPITALISMO ACADÉMICO

La jornada contó con la intervención magistral del Dr. Sergio González Miranda, Premio Nacional de Historia, quien abordó el marco ético y la identidad de la universidad estatal en regiones. Durante su charla titulada “La Carrera Académica en su Laberinto”, analizó cómo la realidad docente actual dista profundamente de la de hace tres décadas.

“Tenemos nuevos desafíos y esos desafíos vienen preferentemente desde fuera. Por tanto, esta reflexión que están realizando me parece fundamental para no perder elementos esenciales como son el ethos académico”, dijo el Dr. Sergio González. 

“Hay que tener mucho cuidado con extremar ciertos criterios que hoy día son conocidos en lo que se llama capitalismo académico”, advirtió el Premio Nacional de Historia ante el plenario de académicos y académicas de la UNAP.

Dr. Sergio González Miranda.

González enfatizó que, si bien los proyectos científicos son clave, el quehacer pedagógico y la vinculación con el medio son igualmente esenciales. “Las y los académicos deben comprender que tienen un compromiso con el país y la región. Los indicadores deben estar de acuerdo con ese propósito. Me alegro que estén en esta etapa porque significa dar un salto adelante en un momento clave”, aseguró.

TRANSPARENCIA Y JUSTICIA LABORAL

La convocatoria impulsada por la Asociación de Funcionarios Académicos y Académicas (AFAUNAP) se alejó de los cánones gremiales tradicionales para centrarse en la gobernanza de las trayectorias. El presidente de AFAUNAP, Dr. Cristian Jamett, subrayó la relevancia de esta democratización interna y llamó a no tener miedo a expresar opiniones, resaltando la necesidad de equilibrio entre docencia e investigación.

Cristian Jamett Pizarro, presidente AFAUNAP.

Respecto a los acuerdos alcanzados, Jamett fue claro. “Estamos de acuerdo en que necesitamos una carrera académica transparente, con reglas claras de promoción y un compromiso de desempeño evaluado acorde al desarrollo regional, asociado a incentivos para la jerarquía”, dijo.

HACIA UNA GOBERNANZA DEMOCRÁTICA

El dirigente destacó que esta propuesta busca ser escuchada en las instancias correspondientes: “Hemos promovido una gobernanza donde varios actores discuten, pero la instancia que debe resolver es el Consejo Universitario, por ser una instancia elegida democráticamente, triestamental y reconocida por nuestro nuevo estatuto”, explicó Jamett.

Asimismo, valoró el carácter integral de la jornada. “Hubo una discusión horizontal entre colegas de diversas trayectorias, con aportes para transversalizar enfoques de género y territoriales. Tenemos el gran desafío de construir una carrera académica de abajo hacia arriba”, puntualizó el presidente de AFAUNAP, académico de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Política de esa casa de estudios.

Por su parte, el secretario de la organización, Ceferino Castro, enfatizó la validez del proceso participativo, mientras que el tesorero, Jorge Silva, recordó que reglas claras aseguran la estabilidad necesaria para cumplir la misión universitaria en las regiones.

Ceferino Castro Castro, secretario AFAUNAP.

Jorge Silva Améstica, tesorero AFAUNAP.

IMPACTO Y PROYECCIONES

El documento técnico resultante será entregado formalmente a la Rectoría y al Consejo Universitario de la UNAP como la postura oficial del estamento. Como parte del compromiso con la transparencia, la asociación ha habilitado su plataforma Prisma Público (prismapublico.cl) como canal oficial de análisis y repositorio de las conclusiones de este encuentro.

Para los organizadores, la existencia de reglas de ascenso transparentes permitirá a los académicos volcarse con mayor excelencia a la formación de sus estudiantes y al desarrollo de sus territorios, marcando un precedente en la intervención activa de los docentes en las políticas que definen su futuro profesional.

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Para velar por un proceso abierto y participativo, la Asociación de funcionarios Académicos y Académicas de la UNAP (AFAUNAP)  realizó un claustro académico el 27 de marzo en el Hotel Gavina de Iquique. El objetivo fue contribuir a la actual gobernanza universitaria que está elaborando dicho reglamento, donde se valore la docencia, vinculación con el medio y gestión de calidad, además de la productividad científica.


La necesidad de contar con una carrera académica más justa, participativa y que no considere únicamente la investigación como criterio prioritario para el aumento de jerarquía —considerada como un sistema de ascensos durante su trayectoria profesional académica—, y que reconozca integralmente todas las funciones como la docencia, la vinculación con el medio y la gestión universitaria de calidad, ha marcado el debate que actualmente desarrollan académicas y académicos de la Universidad Arturo Prat (UNAP). 

CLAUSTRO

Para avanzar en este proceso de manera amplia y participativa, la Asociación de Académicos y Académicas de la Universidad Arturo Prat (AFAUNAP) realizó un claustro académico el viernes 27 de marzo en el Hotel Gavina de Iquique, entre las 08:30 y las 17:00 horas. Esta instancia, autoconvocada y abierta tanto a asociados como no asociados, buscó generar un espacio de discusión horizontal y democrático, donde cada unidad académica pudo  presentar sus propuestas sobre los requisitos, características y condiciones laborales que deberían acompañar la carrera académica. Al final de la jornada, los acuerdos alcanzados fueron sistematizados y serán ratificados en un plenario ampliado, constituyendo insumos sólidos para la Comisión de Reglamento de Carrera Académica y para la autoridad universitaria, fortaleciendo la legitimidad del reglamento y asegurando que refleje de manera fiel la diversidad de trayectorias y aportes de los docentes universitarios.

CONTEXTO ACREDITACIÓN 

La Universidad Arturo Prat se encuentra impulsando la creación de un nuevo reglamento de carrera académica, motivada por la necesidad de ofrecer criterios claros de jerarquización académica, así como compromisos adquiridos en procesos de acreditación previos. Este proceso busca evaluar de manera integral la gestión, la docencia y la vinculación con el medio, incorporando por primera vez el desafío de acreditar el área de investigación. 

EQUIDAD Y TRANSPARENCIA 

El presidente de AFAUNAP y académico de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la UNAP, Dr. Cristian Jamett Pizarro, destacó la importancia de esta etapa institucional. “Que contribuir a este reglamento sea una oportunidad para que todos y todas las académicas tengan reglas claras, inclusiva y transparentes de jerarquización académica, con el objeto de planificar su desarrollo profesional en el corto y mediano plazo. Por lo tanto, es necesario que se articule con remuneraciones acordes y evaluaciones de desempeño de mediano plazo y no semestralmente”, expresó.  

TRAYECTORIAS DIVERSAS 

Académicas y académicos destacan que la evaluación de la carrera profesional en la universidad estatal debe considerar múltiples aportes, no solo la investigación. La docencia, la vinculación con el medio, la gestión institucional y los aportes al desarrollo territorial son dimensiones esenciales que deben reflejarse en los criterios de jerarquización, asegurando un reconocimiento integral de quienes contribuyen al fortalecimiento de la institución y al bienestar de la región.

CONDICIONES LABORALES 

Asimismo, los docentes subrayan la importancia de contar con condiciones laborales que respalden su desarrollo profesional en la universidad estatal: estabilidad, evaluaciones claras, remuneraciones asociadas a jerarquías y acompañamiento institucional. Garantizar estos elementos no solo favorece la proyección de las carreras académicas, sino que también fortalece la capacidad de la universidad para cumplir con su rol formativo, social y territorial de manera sostenida y sostenible.

PARTICIPACIÓN Y PROPUESTAS 

El claustro académico del 27 de marzo representó así una oportunidad única para que todas las voces del cuerpo académico se escuchen y se incorporen en la construcción del reglamento de jerarquías. La AFAUNAP hizo un llamado a académicas y académicos, asociados y no asociados, a sumarse activamente a este proceso, contribuyendo con sus propuestas y opiniones. Los acuerdos que se generen no solo definirán la carrera académica en esta universidad estatal, sino que también consolidarán un modelo participativo, transparente y legítimo, capaz de reconocer las distintas trayectorias y fortalecer el desarrollo territorial, la formación de profesionales y el compromiso institucional a largo plazo.

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Ante la definición clave para la planta docente de la Universidad Arturo Prat, el presidente de la asociación de académicos de la institución realizó un llamado a la participación en el Claustro del viernes 27 de marzo en el Hotel Gavina de Iquique, de 8:30 a 17:00 horas.

El representante docente destacó la relevancia de este espacio de reflexión, el cual fue inaugurado por el Premio Nacional de Historia, Dr. Sergio González Miranda. El debate se centró en la construcción de una propuesta normativa para el reglamento de carrera académica que valore la docencia, la gestión y el vínculo con el territorio como ejes fundamentales del desarrollo institucional en las diversas sedes donde la universidad estatal tiene presencia.

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Con la charla magistral del Dr. Sergio González Miranda, la AFAUNAP convocó a académicos y académicas a una jornada histórica en el Hotel Gavina. El objetivo: definir desde las bases un sistema de jerarquización justo, transparente y con pertinencia regional.


IQUIQUE.– La Universidad Arturo Prat (UNAP) se enfrenta a una de sus definiciones institucionales más relevantes de los últimos años. Este viernes 27 de marzo, a partir de las 09:00 horas, el cuerpo docente se reunió en el Hotel Gavina para el Claustro Académico que buscó transformar el actual Reglamento de Carrera. La jornada contó con una apertura de lujo: la conferencia “La carrera académica en su laberinto”, que fue dictada por el destacado historiador y Premio Nacional de Historia 2013, Dr. Sergio González Miranda.

MIRADA CRÍTICA Y TERRITORIO

La participación del Dr. González Miranda revistió una importancia estratégica. Su trayectoria, marcada por el estudio del ciclo salitrero y las identidades tarapaqueñas, lo posicionó como el mentor ideal para un proceso que busca, precisamente, devolverle a la academia de la UNAP su sentido de pertenencia.

El título de su ponencia no es casual: alude a la complejidad que enfrentan los docentes al intentar equilibrar la investigación de alto nivel con la docencia, la gestión y la vinculación con el medio. En ese «laberinto» de exigencias, la identidad del académico regional suele verse tensionada por modelos que no siempre reconocen la realidad local.

GOBERNANZA Y BASES

El Claustro, organizado por la Asociación de Funcionarios Académicos y Académicas (AFAUNAP), busca ser un ejercicio de soberanía institucional. El propósito es generar un espacio de reflexión horizontal donde el diálogo informado permita proponer una normativa que garantice equidad y justicia en la progresión jerárquica.

Para el Dr. Cristian Jamett Pizarro, presidente de la AFAUNAP, este hito es la oportunidad de revertir la pirámide de decisiones. “Nuestro objetivo es reposicionar un debate de fondo sobre cuál debe ser el perfil de un académico o académica en una universidad regional. Queremos que el propósito de incidir en el desarrollo territorial sea una realidad reconocida en nuestra carrera. Este espacio es para elaborar una propuesta desde abajo hacia arriba, escuchando las experiencias reales de nuestros colegas”, enfatizó.

COMPROMISO, FUTURO Y UNAP

Lo que se define trasciende lo administrativo; es el marco normativo que regulará el ingreso, la permanencia y el reconocimiento de quienes forman a las futuras generaciones de la región. La invitación fue para todo el cuerpo académico, asociado o no, entendiendo que la legitimidad de este nuevo reglamento radica en su construcción colectiva.

La jornada se proyectó como el evento académico más relevante del año, marcando un precedente en la forma en que las universidades estatales ejercen su derecho a definir su propio destino y excelencia institucional.

COORDENADAS DEL EVENTO:

  • 📍 Lugar: Hotel Gavina, Iquique.
  • 🗓️ Fecha: Viernes 27 de marzo.
  • ⏰ Inicio: 08:30 hrs (Acreditación) | 09:00 hrs (Charla Magistral).
  • 🗣️ Invitado Especial: Dr. Sergio González Miranda, Premio Nacional de Historia 2013.

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FUNDAMENTACIÓN DEL CLAUSTRO ACADÉMICO 2026:

 


En el marco del fortalecimiento de nuestra identidad como Universidad Estatal y Regional, la AFAUNAP impulsó la realización del «Claustro Académico: Por un reglamento de carrera que reconozca las distintas trayectorias», que se efectuó este viernes 27 marzo de 08:30 a 17:00 horas en el Hotel Gavina, en Iquique. 

 

Este documento de fundamentación expone las razones profundas por las cuales es urgente transitar hacia un modelo de jerarquización más equitativo, transparente y representativo de la realidad docente.

 

El texto profundiza en la necesidad de que la Universidad Arturo Prat valore con justicia las diversas dimensiones del quehacer universitario: desde la investigación de excelencia hasta la docencia de pre y postgrado, la gestión institucional y la vinculación con el territorio. 

 

Frente a las actuales exigencias de acreditación y los desafíos del desarrollo regional, el claustro fue una instancia soberana y democrática para definir las reglas del desarrollo profesional de nuestros pares.

 

Este documento fue una invitación a la reflexión crítica sobre la estabilidad laboral, la movilidad social y el compromiso ético que nos define. El texto contiene los argumentos, el cronograma y los objetivos estratégicos de este proceso participativo para consolidar una universidad de excelencia al servicio del norte de Chile.

 

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VISUALIZANDO LA GESTIÓN EN AFAUNAP

La Asociación Gremial de Académicos y Académicas de la Universidad Arturo Prat (AFAUNAP) pone a disposición de toda la comunidad universitaria un reporte gráfico detallado que resume los hitos más relevantes de nuestra gestión reciente. Este documento, estructurado como una presentación estratégica, permite recorrer de manera clara y directa las acciones emprendidas en defensa de nuestros derechos y el fortalecimiento de la vida académica.

A través de este material, cada asociado y asociada podrá revisar los avances en las mesas de negociación, la participación en instancias institucionales y el trabajo territorial que hemos desarrollado para posicionar la voz del profesorado en la agenda pública. 

La transparencia es un pilar fundamental de nuestro gremio; por ello, este recurso busca informar con precisión sobre el uso de nuestras capacidades y el impacto de nuestra labor colectiva.

Les invitamos a descargar y explorar este resumen de gestión, que no solo es un balance de lo realizado, sino también la base sobre la cual proyectamos los desafíos futuros de nuestra organización.

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Editorial PRISMA PÚBLICO

En un momento donde la información circula en gran cantidad y velocidad, PRISMA PÚBLICO surge como un espacio necesario de análisis, reflexión y opinión, capaz de vincular la experiencia docente con los desafíos de nuestra comunidad universitaria y del territorio. No es solo una plataforma de difusión, sino que busca ser un punto de encuentro donde, académicas y académicos pueden compartir su mirada sobre temas de actualidad, el mundo del trabajo, el quehacer universitario y su contribución a la construcción de valor público para el desarrollo territorial integral.

Entendiendo la construcción de valor público como la búsqueda permanente de la satisfacción de necesidades humanas presentes y futuras mediante el quehacer universitario. Lo cual implica que se valore y reconozca a quienes cumplen dicha función pública.

Por ello, la plataforma también busca trascender las paredes de la universidad estatal. Cada artículo, análisis o columna de opinión se orientan a conectar la formación profesional, la investigación, la gestión institucional y la vinculación con la comunidad, con el interés general de la ciudadanía. 

En PRISMA PÚBLICO, la universidad se muestra transparente, democrática y cercana, reforzando su rol social y territorial.

Este espacio también permite poner en valor la voz de la AFAUNAP y de la comunidad académica en general, promoviendo la participación de quienes tradicionalmente no han tenido un canal visible para expresar su visión sobre los desafíos de la educación superior y la sociedad regional.

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