Ceferino Castro, secretario de AFAUNAP: “La cohesión del cuerpo académico es también la cohesión de la universidad”
El dirigente de las y los docentes de la casa de estudios aborda la participación democrática, la inclusión de todas las voces y la importancia del proceso colectivo para fortalecer la carrera académica y el desarrollo institucional en la Universidad Arturo Prat (UNAP).
En el marco del debate sobre la carrera académica y los mecanismos de participación al interior de la universidad, el secretario de la Asociación de Funcionarios Académicos y Académicas, Ceferino Castro, reflexiona sobre los principios que han orientado el proceso impulsado desde la comunidad docente. Sus planteamientos ponen énfasis en la participación amplia, la construcción colectiva de acuerdos y la necesidad de fortalecer la cohesión institucional.
Desde esta perspectiva, el dirigente subraya que la democratización no solo se expresa en los objetivos, sino también en la metodología utilizada para recoger propuestas y transformarlas en insumos para la elaboración de un reglamento académico más representativo. Asimismo, destaca la importancia de integrar a académicos asociados y no asociados, junto con asegurar condiciones de transparencia y legitimidad en el desarrollo del proceso.
En esta entrevista, Castro aborda además la relevancia de la cohesión del cuerpo académico frente a los desafíos institucionales, resaltando el rol de la docencia, la investigación, la vinculación con el medio y la gestión universitaria como dimensiones fundamentales para el desarrollo de una universidad pertinente y conectada con su entorno.
DEMOCRACIA PARTICIPATIVA
—¿Cómo se ha garantizado que las propuestas surgidas en las unidades académicas lleguen con fidelidad a la mesa de redacción?
Respecto a esto, la democratización —o el ejercicio democrático— se hace real y efectivo en la metodología que se está utilizando y que se pretende aplicar en esa oportunidad. Esto significa que cada una de las mesas realizó propuestas de mejora o de incorporación de nuevas ideas en lo que será el reglamento académico. Estas ideas posteriormente son debatidas en un plenario. En ese espacio participan todos, de modo tal que cada propuesta no se pierda, sino que más bien sea complementada e incluso se puedan agregar nuevos elementos durante la discusión.
Entonces, la participación es democrática porque todos tendrán la misma posibilidad de explicar sus nuevas ideas y también la posibilidad de incorporarlas dentro de un acuerdo común, como parte de la propuesta del nuevo reglamento académico.
Finalmente, una comisión redactora tomará todas estas ideas y las transformará en un documento formal, el cual será presentado a las distintas entidades, como la rectoría, la comisión que está elaborando el nuevo reglamento y, por supuesto, también al Consejo Universitario.

DIVERSIDAD DE VOCES
—¿Qué importancia tiene para la Secretaría de la asociación que en este proceso participen tanto académicos asociados como no asociados?
Indudablemente, esta es una oportunidad única en la cual los académicos, sean o no asociados, pueden participar activamente. Es fundamental porque, posiblemente, el día de mañana también estarán involucrados en la definición de cómo queremos proyectar la universidad en el corto, mediano y largo plazo. En ese sentido, la universidad tiene un rol fundamental frente a la sociedad, y con ello también el rol del académico resulta clave en esa relación con el entorno social. Por lo tanto, no podemos hacer una distinción entre quién es asociado y quién no, porque el objetivo es otro. Se trata de avanzar hacia ese ideal común de universidad.
En consecuencia, lo importante es que todos y todas puedan participar de una forma libre y espontánea.

TRANSPARENCIA
—Desde el punto de vista administrativo y de fe pública, ¿qué mecanismos aseguran que este Claustro sea un proceso legítimo y transparente?
En realidad, no se trata de un mecanismo aislado, sino de una dinámica institucional. Y es justamente ese proceso el que asegura que la actividad sea transparente y legítima, ya que surge a partir de una propuesta que la Asociación presentó en la comisión correspondiente. Esta propuesta fue respaldada tanto por la comisión como por la autoridad universitaria.
Luego, este planteamiento pasa por un proceso interno en la directiva del gremio, la cual analizó y propuso una forma de llevar adelante esta iniciativa. Posteriormente, se presenta a la asamblea, donde es conocida, discutida y finalmente fue aprobada. En paralelo, la universidad, a través de la Dirección de Docencia, autoriza la participación tanto de académicos asociados como no asociados en este proceso de discusión del reglamento académico. Prueba de ello es que se han entregado las facilidades necesarias para que quienes participen en el claustro puedan reorganizar sus compromisos y así ser parte activa de este proceso.

PROCESO MULTIDISCIPLINARIO
De esta manera, se configura un proceso que tiene continuidad y seguimiento, entregando garantías desde su inicio hasta su desarrollo. Se realiza una invitación pública a todos los académicos de la universidad, incluyendo las sedes, y se habilitan distintos mecanismos de participación.
La característica principal de este proceso es que es participativo y presencial, lo que permite que las ideas y propuestas —tanto de asociados como de no asociados— se conozcan de manera pública, abierta y transparente. Además, es un proceso profundamente multidisciplinario, ya que participan académicos de distintas facultades, en realidad de toda la universidad, lo que le otorga una mayor amplitud de criterios y perspectivas.

EXPECTATIVA DE UNIDAD
—¿Cómo espera que este proceso fortalezca la cohesión del cuerpo académico frente a los desafíos institucionales?
Indudablemente, es un elemento importantísimo, porque la cohesión del cuerpo académico implica también la cohesión de la universidad como institución. Esa cohesión se construye en torno a principios y propósitos fundamentales, especialmente en relación con el propósito que la universidad ha manifestado y que busca llevar a la práctica.
Esto tiene que ver con algunos elementos clave. Por ejemplo, la docencia, que es un componente fundamental y probablemente el más relevante dentro del quehacer académico. Esto se explica porque no solo estamos enfrentando situaciones, sino que estamos formando personas: estamos transformando jóvenes y adultos que llegan con expectativas de futuro en un profesional capaz de responder a los desafíos de la sociedad y del país.
El otro ámbito es la investigación, en sus distintas fases y expresiones. Por un lado, la investigación científica aplicada, y por otro, aquella que se relaciona con las ciencias más duras. En ambos casos, la investigación es relevante porque constituye una de las formas principales de generar nuevos conocimientos, lo que forma parte esencial de la misión universitaria.

VINCULACIÓN
En tercer lugar, está la vinculación con el medio. Esto se refiere a la capacidad que tenemos como universidad de impactar el entorno inmediato, el territorio en el cual estamos insertos. Nosotros estamos presentes en distintas regiones: en Tarapacá, en Antofagasta, en Santiago, Arica y Victoria. En cada uno de estos espacios, la universidad debe ser capaz de tener algo que decir y algo que hacer. La universidad tiene que responder a las preguntas y a los problemas que plantea su entorno cercano, y esa respuesta debe surgir desde el conocimiento, desde la ciencia y desde la perspectiva académica. Pero, además, debe ser una respuesta coherente, creíble y confiable. El desafío, por tanto, no es solo tener una opinión, sino tener una opinión fundamentada, respaldada por el ámbito científico y académico.
GESTIÓN
Finalmente, está la gestión universitaria, que se vincula con la sustentabilidad de la institución. Esta sustentabilidad es la que permite generar las condiciones necesarias para el desarrollo académico: la tranquilidad para enseñar, para investigar, para vincularse con el medio y también para formar y desarrollarse como académico o académica.
TERRITORIO
Todo esto debe permitir responder a los desafíos del entorno, del territorio, del país, e incluso proyectarse más allá de nuestras fronteras. Entonces, la cohesión del cuerpo académico tiene múltiples dimensiones. En ese sentido, podemos afirmar que la cohesión del cuerpo académico es también la cohesión de la universidad, de la comunidad universitaria y, en definitiva, de una institución sana, capaz de responder de manera pertinente a su entorno inmediato, especialmente en la región donde estamos insertos.
